La medicina Forense es la medicina aplicada a los fines del
derecho, es decir, esclarece hechos de interés jurídico. Dentro del ámbito
criminalístico, la medicina forense se encarga del estudio de evidencias
corporales y extracorporales de un hecho criminal cuyo objetivo es determinar
científicamente el hecho y el presunto autor del crimen. A través de la
historia han ido cambiando los parámetros que se tenían en cuenta para
determinar el hecho criminal, desde una etapa equívoca en donde “la verdad” se
determinaba a través de las Ordalías (Juicios de dios) hasta una etapa
científica actual dominada por la ciencia. En la literatura existen muchas
historias acerca de hechos criminales y personajes dotados de sapiencia,
deducción y análisis quienes tratan de descubrir la verdad de lo ocurrido. Un
asesinato famoso en el mundo literario es el de la usurera Aliona Ivanovna por
parte del estudiante Rodion raskolnikov, quien se consideraba un ser superior
en la sociedad rusa de aquel entonces. Con el paso de los días este hecho le
produjo serios conflictos sicológicos al mismo tiempo que se veía asediado por
los policías que investigaban el crimen.
El relato policial es un tipo de narración breve de hechos
ficticios o reales en donde se plantea un enigma – generalmente un asesinato- a resolver por parte de un detective experto
y con ciertos dones para la resolución de misterios. Uno de los personajes
íconos del mundo de los relatos policiales es indudablemente Sherlock Holmes (detective
famoso creado por el autor Arthur Conan Doyle). Este personaje estaba dotado de
gran inteligencia y análisis deductivo para resolver los casos más difíciles.
Incluso, muchas películas, historietas y series de televisión han tenido como
personaje principal a este gran detective.
E. Allan Poe fue el creador de los relatos policiales. La
mayoría de veces a Poe solo se le recuerda por sus famosos relatos cortos de
terror como: “Los crímenes de la calle morgue”, “El retrato oval”, “El gato
negro”, “El escarabajo de oro”, “El pozo y el péndulo”, etc. Poe fue quien creó
una nueva forma de narrativa, en donde había un “detective” solitario,
excéntrico, y sobre todo analítico, quien se encargaba de explotar todas sus
facultades mentales para la resolución de un enigma que antes había estado a
cargo de policías y que habían fracasado en el intento.
Creado por E. Allan Poe, Auguste Dupin fue el primer
detective en la historia de la literatura. Era un joven francés que procedía de
una ilustre familia, pero por causas del destino quedó reducido a la pobreza.
Vivía sin inquietarse por las superficialidades de la vida, usaba una pipa para
fumar (al igual que Holmes) y lo único que le apasionaba eran los libros. Es
así como el narrador (Poe) y Dupin llegan a conocerse en una librería de la
calle Montmartre mientras buscaban un libro poco común. Tenía una habilidad
analítica única y experimentaba un sentimiento peculiar al realizar ejercicios
de ese tipo. Dupin prestaba atención a lo menos llamativo, a lo que casi nadie
tomaba importancia y de ahí sacaba conclusiones; a comparación de los policías,
quienes tenían métodos simples y directos para resolver un caso. Auguste Dupin
apareció por primera vez en “Los crímenes de la calle morgue” en donde
investiga el asesinato de la señora L’ Espanaye y su hija Camille. Es en este
primer cuento donde Poe hace mención a las características de un verdadero
detective: “El poder analítico no debe
ser confundido con la simple ingeniosidad; porque mientras el analista es
necesariamente ingenioso, el hombre ingenioso es a menudo incapaz de análisis”.
Al final del cuento el detective Dupin llega a explicar, luego de un
profundo análisis, la causa del asesinato de las 2 mujeres a manos de un
orangután cuyo dueño era un marinero de un navío maltés. Dupin vuelve a aparecer en “El misterio de Marie Roget” y
finalmente en “La carta robada” donde investigó un hecho simple y singular (en
sus propias palabras) como el robo de una carta valiosa por parte de un
ministro quien podía usarla como fuente de poder y para fines políticos. Los
investigadores del robo allanaron la casa del ministro y la buscaron en “todas
partes” usando distintos métodos. Al final Dupin llega a la conclusión de que
el ministro, al saber que sospechaban del robo de la carta por parte de él,
terminaría guardándola en un lugar simple y visible para todos y donde no
genere ninguna sospecha.
Auguste Dupin fue el gran iniciador de un nuevo mundo de
historias. Solo queremos que esas historias no se terminen jamás.