Siddhartha - Hermann Hesse
Una tarde, sentados en el jardín, a la hora del crepúsculo,ella me dijo que si algún día se me ocurría escribir nuestra historia de amor, que no la hiciera quedar muy mal, porque su fantasma vendría a jalarme los pies todas las noches -"¿Y por qué se te ha ocurrido eso?" -Porque siempre querías ser un escritor y no te atrevías. Ahora que te vas a quedar solito, puedes aprovechar, así no me extrañarás tanto. Por lo menos, confiesa que te he dado un buen tema para una novela. ¿No, Niño Bueno?
domingo, 16 de septiembre de 2018
Siddhartha o la lucha por la vida
“¡Pero qué camino! He tenido que pasar por un sin fin de estupideces, por multitud de vicios, por muchísimos errores, por numerosos ascos y decepciones y penas, solamente para volver a ser niño y poder empezar de nuevo. Pero así tenía que ser, mi corazón decía sí, y mis ojos sonreían. He tenido que soportar la desesperación, he tenido que hundirme hasta el pensamiento más insensato de todos, el pensamiento del suicidio, para poder alcanzar la gracia, para volver a sentir a Om, para poder volver a dormir como es debido. He tenido que ser un loco para volver a encontrar mi esencia. He tenido que pecar para poder seguir viviendo. ¿Adónde puede llevarme aún mi camino? Este camino es extravagante, discurre en meandros, quizá se cierra en círculo. Pero vaya como vaya quiero recorrerlo”.
sábado, 15 de septiembre de 2018
Fermina...
-Tengo derecho a saber quién es-dijo.
Y entonces él se lo contó todo, sintiendo que se quitaba de encima el peso del mundo, porque estaba convencido de que ella lo sabía todo y solo le faltaba confirmar los pormenores. Pero no era así, por supuesto, de modo que mientras él hablaba ella volvía a llorar, y no con sollozos tímidos como al principio, sino con unas lágrimas sueltas y salobres que se le escurrían por la cara, y le ardían en el camisón de dormir y le inflamaban la vida, porque él no había hecho lo que ella esperaba con el alma en un hilo, y era que lo negara todo hasta la muerte, que se indignara por la calumnia, que se cagara a gritos en esta sociedad de mala madre que no tenía el menor reparo en pisotear la honra ajena, y que se hubiera mantenido imperturbable aun frente a las pruebas demoledoras de su deslealtad: Como un hombre. Luego, cuando él le contó que había estado esa tarde con su confesor, temió quedarse ciega de rabia. Desde el colegio tenía la convicción de que la gente de la iglesia carecía de cualquier virtud inspirada por Dios. Esta era una discrepancia esencial en la armonía de la casa, que habían logrado sortear sin tropiezos. Pero que su esposo le hubiera permitido al confesor inmiscuirse hasta ese punto en una intimidad que no era solo la suya, sino también la de ella, era algo que iba más allá de todo.
"El amor en los tiempos del cólera"- Gabriel García Marquez
Y entonces él se lo contó todo, sintiendo que se quitaba de encima el peso del mundo, porque estaba convencido de que ella lo sabía todo y solo le faltaba confirmar los pormenores. Pero no era así, por supuesto, de modo que mientras él hablaba ella volvía a llorar, y no con sollozos tímidos como al principio, sino con unas lágrimas sueltas y salobres que se le escurrían por la cara, y le ardían en el camisón de dormir y le inflamaban la vida, porque él no había hecho lo que ella esperaba con el alma en un hilo, y era que lo negara todo hasta la muerte, que se indignara por la calumnia, que se cagara a gritos en esta sociedad de mala madre que no tenía el menor reparo en pisotear la honra ajena, y que se hubiera mantenido imperturbable aun frente a las pruebas demoledoras de su deslealtad: Como un hombre. Luego, cuando él le contó que había estado esa tarde con su confesor, temió quedarse ciega de rabia. Desde el colegio tenía la convicción de que la gente de la iglesia carecía de cualquier virtud inspirada por Dios. Esta era una discrepancia esencial en la armonía de la casa, que habían logrado sortear sin tropiezos. Pero que su esposo le hubiera permitido al confesor inmiscuirse hasta ese punto en una intimidad que no era solo la suya, sino también la de ella, era algo que iba más allá de todo.
"El amor en los tiempos del cólera"- Gabriel García Marquez
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Día 1
30 DE JULIO DEL 2019 Y por fin decidí hablarte, ¿amor? los días habían pasado, sí, eran difíciles sobre todo desde la primera vez que te vi...
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