sábado, 21 de enero de 2017

El Inicio

Capítulo 73: RAYUELA

Sí, pero quién nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette, saliendo de los portales carcomidos, de los parvos zaguanes, del fuego sin imagen que lame las piedras y acecha en los vanos de las puertas, cómo haremos para lavarnos de su quemadura dulce que prosigue, que se aposenta para durar aliada al tiempo y al recuerdo, a las sustancias pegajosas que nos retienen de este lado, y que nos arderá dulcemente hasta calcinarnos. Entonces es mejor pactar como los gatos y los musgos, trabar amistad inmediata con las porteras de roncas voces, con las criaturas pálidas y sufrientes que acechan en las ventanas jugando con una rama seca. Ardiendo así sin tregua, soportando la quemadura central que avanza como la madurez paulatina en el fruto, ser el pulso de una hoguera en esta maraña de piedra interminable, caminar por las noches de nuestra vida con la obediencia de la sangre en su circuito ciego.

Cuántas veces me pregunto si esto no es más que escritura, en un tiempo en que corremos al engaño entre ecuaciones infalibles y máquinas de conformismos. Pero preguntarse si sabremos encontrar el otro lado de la costumbre o si más vale dejarse llevar por su alegre cibernética, ¿no será otra vez literatura? Rebelión, conformismo, angustia, alimentos terrestres, todas las dicotomías: el Yin y el Yang, la contemplación o la Tatigkeit, avena arrollada o perdices faisandées, Lascaux o Mathieu, qué hamaca de palabras, qué dialéctica de bolsillo con tormentas en piyama y cataclismos de living room.

EL MITO DEL MINOTAURO


El poderoso Rey Minos gobernaba la isla de Creta, y cada año el Dios Poseidón le pedía que sacrifique a uno de sus mejores becerros en honor a él. En cierta ocasión Minos no cumplió y Poseidón enfureció y decidió castigar a su esposa Pasifae. Ella empezó a sentir deseo sexual por un toro y así fue como nació un ser deforme con rasgos humanos que fue llamado “El Minotauro”, que tenía cuerpo de hombre, cabeza de toro y se alimentaba de carne humana. Después de eso, el rey Minos ordenó al gran arquitecto Dédalo construir un gran laberinto, donde sería llevado el Minotauro para que permanezca alejado de las personas. El laberinto estaba debajo de la tierra y era tan grande y complicado por la cantidad de pasadizos que los que entraban allí no podían salir jamás.
Androgeo-el otro hijo del rey Minos- fue asesinado en Atenas. El Rey Cretense al enterarse de la trágica noticia decidió ir hasta Atenas y ambas ciudades firmaron la paz, pero el rey Minos les puso una condición: Atenas tenía que mandar cada año a 7 jóvenes y 7 hermosas doncellas hasta Creta para alimentar al Minotauro.
Un día llegó el turno del hijo del Rey Ateniense, Teseo, y tendría que ir a Creta a servir de alimento al Minotauro, pero él decidió salvar a su pueblo y junto a sus otros compañeros ideó un plan para por fin salvar a Atenas de semejante Maldición.
Cuando Teseo y sus compañeros llegaron a Creta, fueron recluidos en una prisión antes de ser llevados al laberinto del Minotauro, allí fue donde Teseo conoció a la hija del Rey Minos (Ariadna). Ella le dio un gran ovillo de hilo y le dijo que tendría que atarlo a la entrada del laberinto y mientras avanzaba tenía que dejar el hilo en el suelo y caminar hasta el centro donde estaba el Minotauro-esa era la única forma de entrar y salir del laberinto- y en caso de que salga con vida, la salve y se la lleve a ella también. 
La historia es conocida, Teseo derrotó al Minotauro y logró escapar.

El Minotauro representa la parte “animal del hombre” formada por sus deseos más oscuros, los vicios, etc. Es esa parte mala que tienen todos los hombres y que a veces emana de su ser. Muchos creen que el laberinto en verdad existió, y que el mito del Minotauro sirvió para que las personas se guíen por el camino de la razón.

*El Mito del Minotauro inspiró a Jorge Luis Borges para escribir su cuento " La casa de Asterion", aquí la parte final:

 -¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo- El minotauro apenas se defendió. 



Día 1

30 DE JULIO DEL 2019 Y por fin decidí hablarte, ¿amor? los días habían pasado, sí, eran difíciles sobre todo desde la primera vez que te vi...