domingo, 16 de septiembre de 2018

Siddhartha o la lucha por la vida

“¡Pero qué camino! He tenido que pasar por un sin fin de estupideces, por multitud de vicios, por muchísimos errores, por numerosos ascos y decepciones y penas, solamente para volver a ser niño y poder empezar de nuevo. Pero así tenía que ser, mi corazón decía sí, y mis ojos sonreían. He tenido que soportar la desesperación, he tenido que hundirme hasta el pensamiento más insensato de todos, el pensamiento del suicidio, para poder alcanzar la gracia, para volver a sentir a Om, para poder volver a dormir como es debido. He tenido que ser un loco para volver a encontrar mi esencia. He tenido que pecar para poder seguir viviendo. ¿Adónde puede llevarme aún mi camino? Este camino es extravagante, discurre en meandros, quizá se cierra en círculo. Pero vaya como vaya quiero recorrerlo”.

Siddhartha - Hermann Hesse



sábado, 15 de septiembre de 2018

Fermina...

-Tengo derecho a saber quién es-dijo.

Y entonces él se lo contó todo, sintiendo que se quitaba de encima el peso del mundo, porque estaba convencido de que ella lo sabía todo y solo le faltaba confirmar los pormenores. Pero no era así, por supuesto, de modo que mientras él hablaba ella volvía a llorar, y no con sollozos tímidos como al principio, sino con unas lágrimas sueltas y salobres que se le escurrían por la cara, y le ardían en el camisón de dormir y le inflamaban la vida,  porque él no había hecho lo que ella esperaba con el alma en un hilo, y era que lo negara todo hasta la muerte, que se indignara por la calumnia, que se cagara a gritos en esta sociedad de mala madre que no tenía el menor reparo en pisotear la honra ajena, y que se hubiera mantenido imperturbable aun frente a las pruebas demoledoras de su deslealtad: Como un hombre. Luego, cuando él le contó que había estado esa tarde con su confesor, temió quedarse ciega de rabia. Desde el colegio tenía la convicción de que la gente de la iglesia carecía de cualquier virtud inspirada por Dios. Esta era una discrepancia esencial en la armonía de la casa, que habían logrado sortear sin tropiezos. Pero que su esposo le hubiera permitido al confesor inmiscuirse hasta ese punto en una intimidad que no era solo la suya, sino también la de ella, era algo que iba más allá de todo.

"El amor en los tiempos del cólera"- Gabriel García Marquez

domingo, 24 de junio de 2018

Auguste Dupin, el gran iniciador

La medicina Forense es la medicina aplicada a los fines del derecho, es decir, esclarece hechos de interés jurídico. Dentro del ámbito criminalístico, la medicina forense se encarga del estudio de evidencias corporales y extracorporales de un hecho criminal cuyo objetivo es determinar científicamente el hecho y el presunto autor del crimen. A través de la historia han ido cambiando los parámetros que se tenían en cuenta para determinar el hecho criminal, desde una etapa equívoca en donde “la verdad” se determinaba a través de las Ordalías (Juicios de dios) hasta una etapa científica actual dominada por la ciencia. En la literatura existen muchas historias acerca de hechos criminales y personajes dotados de sapiencia, deducción y análisis quienes tratan de descubrir la verdad de lo ocurrido. Un asesinato famoso en el mundo literario es el de la usurera Aliona Ivanovna por parte del estudiante Rodion raskolnikov, quien se consideraba un ser superior en la sociedad rusa de aquel entonces. Con el paso de los días este hecho le produjo serios conflictos sicológicos al mismo tiempo que se veía asediado por los policías que investigaban el crimen.

El relato policial es un tipo de narración breve de hechos ficticios o reales en donde se plantea un enigma – generalmente un asesinato-  a resolver por parte de un detective experto y con ciertos dones para la resolución de misterios. Uno de los personajes íconos del mundo de los relatos policiales es indudablemente Sherlock Holmes (detective famoso creado por el autor Arthur Conan Doyle). Este personaje estaba dotado de gran inteligencia y análisis deductivo para resolver los casos más difíciles. Incluso, muchas películas, historietas y series de televisión han tenido como personaje principal a este gran detective.

E. Allan Poe fue el creador de los relatos policiales. La mayoría de veces a Poe solo se le recuerda por sus famosos relatos cortos de terror como: “Los crímenes de la calle morgue”, “El retrato oval”, “El gato negro”, “El escarabajo de oro”, “El pozo y el péndulo”, etc. Poe fue quien creó una nueva forma de narrativa, en donde había un “detective” solitario, excéntrico, y sobre todo analítico, quien se encargaba de explotar todas sus facultades mentales para la resolución de un enigma que antes había estado a cargo de policías y que habían fracasado en el intento.


Creado por E. Allan Poe, Auguste Dupin fue el primer detective en la historia de la literatura. Era un joven francés que procedía de una ilustre familia, pero por causas del destino quedó reducido a la pobreza. Vivía sin inquietarse por las superficialidades de la vida, usaba una pipa para fumar (al igual que Holmes) y lo único que le apasionaba eran los libros. Es así como el narrador (Poe) y Dupin llegan a conocerse en una librería de la calle Montmartre mientras buscaban un libro poco común. Tenía una habilidad analítica única y experimentaba un sentimiento peculiar al realizar ejercicios de ese tipo. Dupin prestaba atención a lo menos llamativo, a lo que casi nadie tomaba importancia y de ahí sacaba conclusiones; a comparación de los policías, quienes tenían métodos simples y directos para resolver un caso. Auguste Dupin apareció por primera vez en “Los crímenes de la calle morgue” en donde investiga el asesinato de la señora L’ Espanaye y su hija Camille. Es en este primer cuento donde Poe hace mención a las características de un verdadero detective: “El poder analítico no debe ser confundido con la simple ingeniosidad; porque mientras el analista es necesariamente ingenioso, el hombre ingenioso es a menudo incapaz de análisis”. Al final del cuento el detective Dupin llega a explicar, luego de un profundo análisis, la causa del asesinato de las 2 mujeres a manos de un orangután cuyo dueño era un marinero de un navío maltés. Dupin vuelve a aparecer en “El misterio de Marie Roget” y finalmente en “La carta robada” donde investigó un hecho simple y singular (en sus propias palabras) como el robo de una carta valiosa por parte de un ministro quien podía usarla como fuente de poder y para fines políticos. Los investigadores del robo allanaron la casa del ministro y la buscaron en “todas partes” usando distintos métodos. Al final Dupin llega a la conclusión de que el ministro, al saber que sospechaban del robo de la carta por parte de él, terminaría guardándola en un lugar simple y visible para todos y donde no genere ninguna sospecha.

Auguste Dupin fue el gran iniciador de un nuevo mundo de historias. Solo queremos que esas historias no se terminen jamás.







viernes, 11 de mayo de 2018

El poeta de la libertad

Más allá del amor

Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fui
                del que seré,
como el machete a la culebra;
la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar;
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba, el
    agua; la piel;
nuestros nombres, que entre tu y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.

Ni el sueño y sus pueblos de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.

Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras,ojos, follajes,
espaldas que relucen
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,
de tanta vida que se ignora y entrega:
Tu también perteneces a la noche.
Extiéndete, blancura que respira,
late, oh estrella repartida,
copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida


"Libertad bajo palabra", Octavio Paz

jueves, 29 de marzo de 2018

La literatura antes de Sherlock Holmes

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“A good glass in the Bishop’s Hostel in the devil´s seat forty-one degrees and thirteen minutes northeast and by north main branch seventh, limb east side shoot from the left eye of the death'shead a bee-line from the tree through the shot fifty feet out”

“Un buen cristal en el hostal del obispo en la silla del diablo
Cuarenta y un grados y trece minutos nororiente y por el norte tronco principal
Séptima rama lado orienta disparar el ojo izquierdo de la cabeza de muerto
Una línea de abeja del árbol a través del tiro quince metros fuera”

Después de este descubrimiento, consideré con entera confianza el enigma como resuelto, pues la frase "rama principal, séptimo vástago, lado Este" no podía referirse más que a la posición de la calavera sobre el árbol, mientras lo de "soltar desde el ojo izquierdo de la cabeza de muerto" no admitía tampoco más que una interpretación con respecto a la busca de un tesoro enterrado. Comprendí que se trataba de dejar caer una bala desde el ojo izquierdo, y que una línea recta (línea de abeja), partiendo del punto más cercano al tronco por ''la bala" (o por el punto donde cayese la bala), y extendiéndose desde allí a una distancia de cincuenta pies, indicaría el sitio preciso, y debajo de este sitio juzgué que era, por lo menos, posible que estuviese allí escondido un depósito valioso.

E. Allan Poe "El escarabajo de oro".



viernes, 9 de febrero de 2018

Tradiciones

«Niña de los muchos novios,
que con ninguno te casas;
si te guardas para un rey
cuatro tiene la baraja».

"La gatita de Mari-Ramos que halaga con la cola y araña con las manos"
Tradiciones Peruanas- Ricardo Palma


jueves, 25 de enero de 2018

Cuento de las Mil Palabras-2018


EL VALOR DE LA VIDA

Al despertar, Florencio recordó que tan solo le quedaba un año más de vida. Las palabras del médico aún seguían resonando en su mente: “Lo siento, no hay nada más que podamos hacer”. Durante los últimos años que vivió en nuestro pueblo se había aislado completamente de todos y ahora la muerte podría ser el inicio de una felicidad distinta. ¿Estarías listo, Florencio?  A través de la ventana llegaba el sol radiante del verano y las calles estallaban con la alegría de los niños. La soledad de los últimos años lo había consumido por completo. Ahora, a sus 73 años y muy lejos de su verdadero hogar, le iba a ocurrir precisamente lo que había imaginado  durante años: Había llegado el momento de morir.

Muchos días después volví a ver a Florencio Agustín. Apareció de pronto, cerca de mi casa, en una de las calles  ubicadas en la entrada del pueblo. En un primer momento me fue difícil reconocerlo por su cabello prácticamente escaso, sus grandes ojos amarillos, su cuerpo magro y debilitado-  que atribuí al paso de los años- y su rostro repleto de arrugas que ya no expresaba la juventud de entonces.  Prácticamente todo en él era distinto. Caminaba hacia su casa con pasos cortos y por la dirección de su mirada pensé que venía buscando algo. Todavía recuerdo que desde el primer día que vino a vivir aquí- después de la muerte de Celia-, eligió para vivir una de las casas más antiguas del pueblo en donde vivieron los primeros sacerdotes que llegaron durante el siglo XVIII. De su vida privada, Lo único que sabíamos era que prefería permanecer muchas horas  en su casa junto a su biblioteca, la única herencia que recibió de sus abuelos, y que conservaba con recelo.
Los únicos recuerdos que Florencio conservaba intactos en su memoria- que también serían los mejores- no venían de sus momentos de la infancia, junto a su familia; ni tampoco de su despedida del gran colegio nacional Pedro Coronado por ser uno de los mejores maestros de historia que por allí pasaron, sino de sus momentos inolvidables con Celia, durante más de 30 años, en el norte del Perú,  en una casa rodeada de naranjos frente al río y donde el sol, intenso y sofocante, salía siempre a la misma hora y terminaba a altas horas de la tarde.
Lo que yo en verdad admiraba en él era que trajo a este pueblo -sin vida, dominado por la envidia y que estuvo a punto de desaparecer más por la falta de comprensión entre sus habitantes que por los problemas políticos- el gusto del amor por nuestra historia. Desde su llegada, el pueblo recobró la felicidad perdida durante mucho tiempo y  decidieron continuar con las antiguas costumbres que se iban perdiendo con el paso de los años: En la escuela los niños entonaban el himno con entusiasmo, las canciones populares se cantaban como nunca antes  y los fines de semana todos solían reunirse en la plaza principal para dialogar de nuestra historia y de sus héroes.
Días antes de su muerte, Florencio tuvo la idea de salir de su casa por última vez antes de encerrarse definitivamente a esperar el momento final.  Mientras caminaba de memoria por las calles aledañas del pueblo, triste, sin un rumbo fijo y pensando en cómo sería la vida si estuviera muerto, no sabía que aquí siempre sería recordado, porque su presencia en este pueblo, desde el día que llegó, significó tanto que hasta ahora, muchos años después de su muerte, todavía lo  recordamos durante las reuniones en la plaza principal y en los discursos del alcalde. De repente, algún día llegó  y desapareció de la misma manera, sin dejar un rastro a su paso. Para conmemorar el primer año de su muerte, el alcalde llamó a los mejores músicos de la ciudad, mandó a preparar las comidas típicas del pueblo y exigió que durante ese día todos lean parte de nuestra historia que se iba perdiendo a través de las generaciones.

Cuando llegó el día de su muerte, sintió que iba perdiendo las fuerzas de sus movimientos y  vomitó un líquido negro y maloliente. Intentó abotonarse la camisa y abrocharse el cinturón pero tuvo dificultades para hacerlo. Hizo un esfuerzo sobrehumano por ir a la cocina a comer algo pero fue inútil, su cuerpo rechazaba todo lo que comía. Al momento de sentarse en su mecedora se desplomó y sintió una nube de polvo que recorría las habitaciones. Al parecer ya nadie vivía en esa casa desde hace mucho tiempo. Mientras pasaban las horas crecía en él la angustia y la desesperación. “¿Acaso me moriré hoy? A veces los sabios galenos también se equivocan”, concluyó. Se dispuso a salir de su casa. Pensaba que su cuerpo no aguantaría más y que al primer intento colapsaría por completo. Con mucho esfuerzo logró caminar y llegó hasta la puerta. Sintió tanto miedo como no lo había sentido jamás en su vida. Después de pensar por largo rato, decidió tirar de la manija de la puerta. Mientras lo hacía, sintió que las piernas le temblaban. Abrió la puerta de un sacudón y se lanzó hacia afuera. Respiró un aire frío, liviano. Vio a lo lejos a un niño caminando de la mano de su madre. Quedó feliz al mirarlo. Recordó el hijo que soñó tener junto a Celia, durante los primeros años que vivieron juntos, que fue el mismo recuerdo que tuvo cuando el médico le dijo que su cuerpo estaba contaminado por el cáncer. Entonces se agarró de la pared y caminó despacio. Estaba cerca, tan cerca. ”Niño”, pensó que decía. Pero el niño no lo miró y siguió al lado de su madre. Avanzó más, y por un instante vio que la plaza principal estaba llena de gente, que las personas caminaban y nadie se daba cuenta de que él estaba en medio de todos implorando, llamando, hablándoles, pero era inútil: Ya estaba muerto.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Versos inolvidables.

Hay en el cementerio del Pere-Lachaise, en las cercanías de la fosa común, lejos del barrio elegante de la ciudad de los sepulcros, lejos de todas aquellas tumbas de fantasía, que despliegan en presencia de la eternidad las repugnantes modas de la muerte, en un rincón desierto, al pie de una antigua pared, bajo un gran tejo por el cual trepan las enredaderas, en medio de la grama y el musgo, una piedra. Esta piedra no está menos exenta que las demás de las lepras del tiempo, de la humedad, del liquen y del estiércol de los pájaros. El agua la verdece, y el aire la ennegrece. No está próxima a ningún sendero, y no es agradable andar por allí a causa de la altura de la hierba, y porque se mojan en seguida los pies. Cuando sale el sol, acuden allí las lagartijas. En primavera las currucas cantan en el árbol.
Esa piedra está desnuda. Al cortarla, únicamente se pensó en las necesidades de la tumba, y no se tomó otra precaución que la de hacer aquella piedra lo bastante larga y ancha como para cubrir a un hombre.
En ella no se lee nombre alguno.
Solamente, hace ya muchos años, una mano escribió con lápiz cuatro versos que poco a poco se fueron volviendo ilegibles bajo la lluvia y el polvo, y que probablemente hoy ya estarán borrados:

Duerme. Aunque la suerte no le fue propicia,Vivía.
Y murió cuando perdió su ángel.
La muerte le llegó sencillamente,
como llega la noche cuando se marcha el día.

"Los miserables" Víctor Hugo

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La primera vez

La primera vez que gané algo por escribir. Participé hace más de un año en un concurso de "Cine más Literatura" y llegué a la fase de premiación junto a otros 19 participantes. Lo más cercano ahora es participar en el concurso de novela corta 2018, Julio Ramon Ribeyro. 


Dedicado para” la chica del cerquillo”

Era uno de los últimos días del invierno limeño, en que las rosas amanecen acurrucadas por el frío, las calles vacías regadas por la garúa y la neblina que oculta las inmensas edificaciones, cuando la Dra. Aída Fernández se dirigía a su consultorio ubicado en el hospital Almenara para encontrarse con los que le devolvían las ganas de vivir: Sus pacientes. La Dra. Aída entró a su consultorio, dejó su maleta en el suelo, abrió las ventanas y observó el gran cielo gris. Cuando de pronto, a lo lejos, observó una gran construcción – de columnas griegas que resistían el paso del tiempo, dos cúpulas en la parte superior, un salón central y el pórtico principal que daba a la calle  - que rápidamente  le llamó la atención. En ese momento, uno tras de otro, venían los recuerdos de los mejores años de su vida. Allí, por ese pórtico principal, pasaba de la mano de su madre. “Tu primer día de clases, si no te acompaño hasta te podrías perder”, le decía ella. Y luego, recordó las primeras clases en la universidad, rodeado de jóvenes de su edad, todos con los mismos sueños .Fue en esas aulas, donde aprendió lo importante que era el amor hacia las personas. Recordó los pequeños “paseos”, acompañados de sus amigos, a  distintos hospitales que le enseñaron que lo primero y lo más importante era el paciente. Recordaba los campeonatos deportivos que se realizaban por la “Semana de la Medicina”, las fiestas en las que terminaba vencida, extasiada y libre luego de pasar días tormentosos llenos de exámenes y trabajos. También  las grandes competiciones, dentro y afuera de su centro de estudios, en todos los deportes. Entonces recordó aquel día - 14 de octubre, en lo más profundo del Jardín Botánico- cuando el amor se asomó a su vida, cerca de un árbol inmenso  acompañado por el canto de los pájaros y el aroma de las gardenias blancas , allí empezaría una alegría efímera que le duró casi 5 años. En todo el tiempo que duró sus estudios, mil veces había pensado en dejarlo todo, y otras mil veces tuvo fuerzas para continuar. “La primera vez que me llamaron doctora,  ese fue uno de los días más felices de mi vida”. Recordó a los amigos que se quedaron en el camino y a las personas que la acompañaron durante muchos años hasta el día de su graduación.

Ahora, con sesenta abriles bajo el hombro, lleno de un gran cabello blanco que reflejaba la sabiduría de una mujer recta, la Dra. Aida no se sentía fatigada.  El tiempo se había llevado su sonrisa de antaño, la figura de su bello cuerpo,  y le había llenado la cara de pliegues que le perforaban la piel. Pero aún mantenía intacta su memoria, y junto a ella, los recuerdos que la acompañaron hasta el último día de su vida.

martes, 12 de septiembre de 2017

Nadie nunca lo sabrá

¿Y Queca? Si Bob hubiera conocido su historia tal vez su vida habría cambiado o tal vez no, eso nadie lo sabe. Billy Mulligan la llevó a su país, como estaba convenido, a un pueblo de kentucky donde su padre había montado un negocio de carnes de cerdo enlatada. Pasaron unos meses de infinita felicidad, en esa linda casa con amplia calzada, verja jardín y todos los aparatos eléctricos inventados por la industria humana, una casa como había en cien mil pueblos de ese país.Hasta que a Billy le fue saliendo el irlandés que disimulaba su educación puritana, al mismo tiempo que los ojos de Queca se agrandaron y adquirieron una tristeza limeña. Billy fue llegando cada vez más tarde, se aficionó a las máquinas tragamonedas y a las carreras de auto, sus pies le crecieron más y se llenaron de callos, se enredó con una empleada de la fábrica, chocó dos veces el carro, su mirada se volvió fija y aguachenta y terminó por darle de puñetazos a su mujer, a la linda, la inolvidable Queca, en la madrugada de los domingos, mientras sonreía estúpidamente y la llamaba chola de mierda.
"Alienación"-Julio Ramón Ribeyro.

domingo, 11 de junio de 2017

¿Urania?

Urania. No le habían hecho un favor sus padres; su nombre daba la idea de un planeta, de un mineral, de todo, salvo de la mujer espigada de rasgos finos, tez bruñida y grandes ojos oscuros, algo tristes, que le devolvía el espejo.¡Urania! Vaya ocurrencia, felizmente ya nadie la llamaba así, sino Uri, Miss Cabral, Mrs Cabral o doctor Cabral. Que ella recordara, desde que salió de Santo Domingo ( mejor dicho, de ciudad Trujillo), ni en Adrian, ni en Boston , ni en Washington D.C. ni en New York, nadie había vuelto a llamarla Urania, como antes en su casa y en el colegio Santo Domingo, donde las sisters y sus compañeras pronunciaban correctisimamente el disparatado nombre que le infligieron al nacer. ¿ Se le ocurriría a él, a ella? Tarde para averiguarlo, muchacha; tu madre estaba en el cielo y tu padre muerto en vida. Nunca lo sabrás. ¡Urania! Tan absurdo como afrentar a la antigua Santo Domingo de Guzmán llamándola ciudad Trujillo.¿Será también su padre el de la idea?

Mario Vargas Llosa "La fiesta del Chivo"

Día 1

30 DE JULIO DEL 2019 Y por fin decidí hablarte, ¿amor? los días habían pasado, sí, eran difíciles sobre todo desde la primera vez que te vi...