Más allá del amor
Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fui
del que seré,
como el machete a la culebra;
la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar;
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba, el
agua; la piel;
nuestros nombres, que entre tu y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.
Ni el sueño y sus pueblos de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.
Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras,ojos, follajes,
espaldas que relucen
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.
Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,
de tanta vida que se ignora y entrega:
Tu también perteneces a la noche.
Extiéndete, blancura que respira,
late, oh estrella repartida,
copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida
"Libertad bajo palabra", Octavio Paz
Una tarde, sentados en el jardín, a la hora del crepúsculo,ella me dijo que si algún día se me ocurría escribir nuestra historia de amor, que no la hiciera quedar muy mal, porque su fantasma vendría a jalarme los pies todas las noches -"¿Y por qué se te ha ocurrido eso?" -Porque siempre querías ser un escritor y no te atrevías. Ahora que te vas a quedar solito, puedes aprovechar, así no me extrañarás tanto. Por lo menos, confiesa que te he dado un buen tema para una novela. ¿No, Niño Bueno?
viernes, 11 de mayo de 2018
jueves, 29 de marzo de 2018
La literatura antes de Sherlock Holmes
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“A
good glass in the Bishop’s Hostel in the devil´s seat forty-one degrees and
thirteen minutes northeast and by north main branch seventh, limb east side
shoot from the left eye of the death'shead a bee-line from the tree through the
shot fifty feet out”
“Un buen cristal en el hostal del obispo en la
silla del diablo
Cuarenta y un grados y trece minutos nororiente
y por el norte tronco principal
Séptima rama lado orienta disparar el ojo
izquierdo de la cabeza de muerto
Una línea de abeja del árbol a través del tiro
quince metros fuera”
Después de este descubrimiento, consideré con entera
confianza el enigma como resuelto, pues la frase "rama principal, séptimo vástago, lado Este" no podía referirse
más que a la posición de la calavera sobre el árbol, mientras lo de "soltar desde el ojo izquierdo de la
cabeza de muerto" no admitía tampoco más que una interpretación con
respecto a la busca de un tesoro enterrado. Comprendí que se trataba de dejar
caer una bala desde el ojo izquierdo, y que una línea recta (línea de abeja),
partiendo del punto más cercano al tronco por ''la bala" (o por el punto
donde cayese la bala), y extendiéndose desde allí a una distancia de cincuenta
pies, indicaría el sitio preciso, y debajo de este sitio juzgué que era, por lo
menos, posible que estuviese allí escondido un depósito valioso.
E. Allan Poe "El escarabajo de oro".
viernes, 9 de febrero de 2018
Tradiciones
«Niña de los muchos novios,
que con ninguno te casas;
si te guardas para un rey
cuatro tiene la baraja».
"La gatita de Mari-Ramos que halaga con la cola y araña con las manos"
Tradiciones Peruanas- Ricardo Palma
que con ninguno te casas;
si te guardas para un rey
cuatro tiene la baraja».
"La gatita de Mari-Ramos que halaga con la cola y araña con las manos"
Tradiciones Peruanas- Ricardo Palma
jueves, 25 de enero de 2018
Cuento de las Mil Palabras-2018
EL VALOR DE LA VIDA
Al despertar,
Florencio recordó que tan solo le quedaba un año más de vida. Las palabras del médico
aún seguían resonando en su mente: “Lo siento, no hay nada más que podamos
hacer”. Durante los últimos años que vivió en nuestro pueblo se había aislado
completamente de todos y ahora la muerte podría ser el inicio de una felicidad
distinta. ¿Estarías listo, Florencio? A
través de la ventana llegaba el sol radiante del verano y las calles estallaban
con la alegría de los niños. La soledad de los últimos años lo había consumido
por completo. Ahora, a sus 73 años y muy lejos de su verdadero hogar, le iba a
ocurrir precisamente lo que había imaginado
durante años: Había llegado el momento de morir.
Muchos días después
volví a ver a Florencio Agustín. Apareció de pronto, cerca de mi casa, en una
de las calles ubicadas en la entrada del
pueblo. En un primer momento me fue difícil reconocerlo por su cabello
prácticamente escaso, sus grandes ojos amarillos, su cuerpo magro y debilitado- que atribuí al paso de los años- y su rostro
repleto de arrugas que ya no expresaba la juventud de entonces. Prácticamente todo en él era distinto.
Caminaba hacia su casa con pasos cortos y por la dirección de su mirada pensé
que venía buscando algo. Todavía recuerdo que desde el primer día que vino a
vivir aquí- después de la muerte de Celia-, eligió para vivir una de las casas
más antiguas del pueblo en donde vivieron los primeros sacerdotes que llegaron
durante el siglo XVIII. De su
vida privada, Lo único que sabíamos era que prefería permanecer muchas
horas en su casa junto a su biblioteca,
la única herencia que recibió de sus abuelos, y que conservaba con recelo.
Los únicos recuerdos que Florencio conservaba intactos en su
memoria- que también serían los mejores- no venían de sus momentos de la
infancia, junto a su familia; ni tampoco de su despedida del gran colegio
nacional Pedro Coronado por ser uno de los mejores maestros de historia que por
allí pasaron, sino de sus momentos inolvidables con Celia, durante más de 30
años, en el norte del Perú, en una casa
rodeada de naranjos frente al río y donde el sol, intenso y sofocante, salía
siempre a la misma hora y terminaba a altas horas de la tarde.
Lo que yo en
verdad admiraba en él era que trajo a este pueblo -sin vida, dominado por la
envidia y que estuvo a punto de desaparecer más por la falta de comprensión
entre sus habitantes que por los problemas políticos- el gusto del amor por
nuestra historia. Desde su llegada, el pueblo recobró la felicidad perdida
durante mucho tiempo y decidieron
continuar con las antiguas costumbres que se iban perdiendo con el paso de los
años: En la escuela los niños entonaban el himno con entusiasmo, las canciones
populares se cantaban como nunca antes y
los fines de semana todos solían reunirse en la plaza principal para dialogar
de nuestra historia y de sus héroes.
Días antes de
su muerte, Florencio tuvo la idea de salir de su casa por última vez antes de
encerrarse definitivamente a esperar el momento final. Mientras caminaba de memoria por las calles
aledañas del pueblo, triste, sin un rumbo fijo y pensando en cómo sería la vida
si estuviera muerto, no sabía que aquí siempre sería recordado, porque su
presencia en este pueblo, desde el día que llegó, significó tanto que hasta
ahora, muchos años después de su muerte, todavía lo recordamos durante las reuniones en la plaza
principal y en los discursos del alcalde. De repente, algún día llegó y desapareció de la misma manera, sin dejar
un rastro a su paso. Para conmemorar el primer año de su muerte, el alcalde
llamó a los mejores músicos de la ciudad, mandó a preparar las comidas típicas
del pueblo y exigió que durante ese día todos lean parte de nuestra historia
que se iba perdiendo a través de las generaciones.
Cuando llegó
el día de su muerte, sintió que iba perdiendo las fuerzas de sus
movimientos y vomitó un líquido negro y
maloliente. Intentó abotonarse la camisa y abrocharse el cinturón pero tuvo dificultades
para hacerlo. Hizo un esfuerzo sobrehumano por ir a la cocina a comer algo pero
fue inútil, su cuerpo rechazaba todo lo que comía. Al momento de sentarse en su
mecedora se desplomó y sintió una nube de polvo que recorría las habitaciones. Al
parecer ya nadie vivía en esa casa desde hace mucho tiempo. Mientras pasaban
las horas crecía en él la angustia y la desesperación. “¿Acaso me moriré hoy? A
veces los sabios galenos también se equivocan”, concluyó. Se dispuso a salir de
su casa. Pensaba que su cuerpo no aguantaría más y que al primer intento colapsaría
por completo. Con mucho esfuerzo logró caminar y llegó hasta la puerta. Sintió
tanto miedo como no lo había sentido jamás en su vida. Después de pensar por
largo rato, decidió tirar de la manija de la puerta. Mientras lo hacía, sintió
que las piernas le temblaban. Abrió la puerta de un sacudón y se lanzó hacia
afuera. Respiró un aire frío, liviano. Vio a lo lejos a un niño caminando de la
mano de su madre. Quedó feliz al mirarlo. Recordó el hijo que soñó tener junto
a Celia, durante los primeros años que vivieron juntos, que fue el mismo
recuerdo que tuvo cuando el médico le dijo que su cuerpo estaba contaminado por
el cáncer. Entonces se agarró de la pared y caminó despacio. Estaba cerca, tan
cerca. ”Niño”, pensó que decía. Pero el niño no lo miró y siguió al lado de su
madre. Avanzó más, y por un instante vio que la plaza principal estaba llena de
gente, que las personas caminaban y nadie se daba cuenta de que él estaba en
medio de todos implorando, llamando, hablándoles, pero era inútil: Ya estaba
muerto.
miércoles, 20 de diciembre de 2017
Versos inolvidables.
Hay en el cementerio del Pere-Lachaise, en las cercanías de la fosa común, lejos del barrio elegante de la ciudad de los sepulcros, lejos de todas aquellas tumbas de fantasía, que despliegan en presencia de la eternidad las repugnantes modas de la muerte, en un rincón desierto, al pie de una antigua pared, bajo un gran tejo por el cual trepan las enredaderas, en medio de la grama y el musgo, una piedra. Esta piedra no está menos exenta que las demás de las lepras del tiempo, de la humedad, del liquen y del estiércol de los pájaros. El agua la verdece, y el aire la ennegrece. No está próxima a ningún sendero, y no es agradable andar por allí a causa de la altura de la hierba, y porque se mojan en seguida los pies. Cuando sale el sol, acuden allí las lagartijas. En primavera las currucas cantan en el árbol.
Esa piedra está desnuda. Al cortarla, únicamente se pensó en las necesidades de la tumba, y no se tomó otra precaución que la de hacer aquella piedra lo bastante larga y ancha como para cubrir a un hombre.
En ella no se lee nombre alguno.
Solamente, hace ya muchos años, una mano escribió con lápiz cuatro versos que poco a poco se fueron volviendo ilegibles bajo la lluvia y el polvo, y que probablemente hoy ya estarán borrados:
Esa piedra está desnuda. Al cortarla, únicamente se pensó en las necesidades de la tumba, y no se tomó otra precaución que la de hacer aquella piedra lo bastante larga y ancha como para cubrir a un hombre.
En ella no se lee nombre alguno.
Solamente, hace ya muchos años, una mano escribió con lápiz cuatro versos que poco a poco se fueron volviendo ilegibles bajo la lluvia y el polvo, y que probablemente hoy ya estarán borrados:
Duerme. Aunque la suerte no le fue propicia,Vivía.
Y murió cuando perdió su ángel.
La muerte le llegó sencillamente,
como llega la noche cuando se marcha el día.
"Los miserables" Víctor Hugo
miércoles, 1 de noviembre de 2017
La primera vez
La primera vez que gané algo por escribir. Participé hace más de un año en un concurso de "Cine más Literatura" y llegué a la fase de premiación junto a otros 19 participantes. Lo más cercano ahora es participar en el concurso de novela corta 2018, Julio Ramon Ribeyro.
Dedicado para” la
chica del cerquillo”
Era uno de los últimos días del invierno limeño, en que las
rosas amanecen acurrucadas por el frío, las calles vacías regadas por la garúa
y la neblina que oculta las inmensas edificaciones, cuando la Dra. Aída
Fernández se dirigía a su consultorio ubicado en el hospital Almenara para
encontrarse con los que le devolvían las ganas de vivir: Sus pacientes. La Dra.
Aída entró a su consultorio, dejó su maleta en el suelo, abrió las ventanas y
observó el gran cielo gris. Cuando
de pronto, a lo lejos, observó una gran construcción – de columnas griegas que
resistían el paso del tiempo, dos cúpulas en la parte superior, un salón central
y el pórtico principal que daba a la calle
- que rápidamente le llamó la
atención. En ese momento, uno tras de otro, venían
los recuerdos de los mejores años de su vida. Allí, por ese pórtico principal,
pasaba de la mano de su madre. “Tu primer día de clases, si no te acompaño
hasta te podrías perder”, le decía ella. Y luego, recordó las primeras clases
en la universidad, rodeado de jóvenes de su edad, todos con los mismos sueños .Fue
en esas aulas, donde aprendió lo importante que era el amor hacia las personas.
Recordó los pequeños “paseos”, acompañados de sus amigos, a distintos hospitales que le enseñaron que lo
primero y lo más importante era el paciente. Recordaba los campeonatos
deportivos que se realizaban por la “Semana de la Medicina”, las fiestas en las
que terminaba vencida, extasiada y libre luego de pasar días tormentosos llenos
de exámenes y trabajos. También las
grandes competiciones, dentro y afuera de su centro de estudios, en todos los
deportes. Entonces recordó aquel día - 14 de octubre, en lo más profundo del
Jardín Botánico- cuando el amor se asomó a su vida, cerca de un árbol inmenso acompañado por el canto de los pájaros y el
aroma de las gardenias blancas , allí empezaría una alegría efímera que le duró
casi 5 años. En todo el tiempo que duró sus estudios, mil veces había pensado
en dejarlo todo, y otras mil veces tuvo fuerzas para continuar. “La primera vez
que me llamaron doctora, ese fue uno de
los días más felices de mi vida”. Recordó a los amigos que se quedaron en el
camino y a las personas que la acompañaron durante muchos años hasta el día de
su graduación.
Ahora, con sesenta abriles bajo el hombro, lleno de un gran
cabello blanco que reflejaba la sabiduría de una mujer recta, la Dra. Aida no
se sentía fatigada. El tiempo se había llevado
su sonrisa de antaño, la figura de su bello cuerpo, y le había llenado la cara de pliegues que le
perforaban la piel. Pero aún mantenía intacta su memoria, y junto a ella, los
recuerdos que la acompañaron hasta el último día de su vida.
martes, 12 de septiembre de 2017
Nadie nunca lo sabrá
¿Y Queca? Si Bob hubiera conocido su historia tal vez su vida habría cambiado o tal vez no, eso nadie lo sabe. Billy Mulligan la llevó a su país, como estaba convenido, a un pueblo de kentucky donde su padre había montado un negocio de carnes de cerdo enlatada. Pasaron unos meses de infinita felicidad, en esa linda casa con amplia calzada, verja jardín y todos los aparatos eléctricos inventados por la industria humana, una casa como había en cien mil pueblos de ese país.Hasta que a Billy le fue saliendo el irlandés que disimulaba su educación puritana, al mismo tiempo que los ojos de Queca se agrandaron y adquirieron una tristeza limeña. Billy fue llegando cada vez más tarde, se aficionó a las máquinas tragamonedas y a las carreras de auto, sus pies le crecieron más y se llenaron de callos, se enredó con una empleada de la fábrica, chocó dos veces el carro, su mirada se volvió fija y aguachenta y terminó por darle de puñetazos a su mujer, a la linda, la inolvidable Queca, en la madrugada de los domingos, mientras sonreía estúpidamente y la llamaba chola de mierda.
"Alienación"-Julio Ramón Ribeyro.
"Alienación"-Julio Ramón Ribeyro.
domingo, 11 de junio de 2017
¿Urania?
Urania. No le habían hecho un favor sus padres; su nombre daba la idea de un planeta, de un mineral, de todo, salvo de la mujer espigada de rasgos finos, tez bruñida y grandes ojos oscuros, algo tristes, que le devolvía el espejo.¡Urania! Vaya ocurrencia, felizmente ya nadie la llamaba así, sino Uri, Miss Cabral, Mrs Cabral o doctor Cabral. Que ella recordara, desde que salió de Santo Domingo ( mejor dicho, de ciudad Trujillo), ni en Adrian, ni en Boston , ni en Washington D.C. ni en New York, nadie había vuelto a llamarla Urania, como antes en su casa y en el colegio Santo Domingo, donde las sisters y sus compañeras pronunciaban correctisimamente el disparatado nombre que le infligieron al nacer. ¿ Se le ocurriría a él, a ella? Tarde para averiguarlo, muchacha; tu madre estaba en el cielo y tu padre muerto en vida. Nunca lo sabrás. ¡Urania! Tan absurdo como afrentar a la antigua Santo Domingo de Guzmán llamándola ciudad Trujillo.¿Será también su padre el de la idea?
Mario Vargas Llosa "La fiesta del Chivo"
Mario Vargas Llosa "La fiesta del Chivo"
sábado, 27 de mayo de 2017
El mejor viaje de la historia
Así ,pues, la apuesta estaba ganada, haciendo Phileas Fogg su viaje alrededor del mundo en 80 días. Había empleado para ello todos los medios de transporte, vapores, ferrocarriles, coches, veleros, buques mercantes, trineos,elefantes. El excéntrico caballero había desplegado en este negocio sus maravillosas cualidades de serenidad y exactitud. Pero, ¿Qué había ganado con esta excursión? ¿Qué había traído de su viaje?
Nada ,se dirá.Nada, enhorabuena, a no ser por una linda mujer, que , por inverosímil que parezca, le hizo el más feliz de los hombres.
Y en verdad, ¿no se daría por menos que eso la vuelta al mundo?
"Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad"
Julio Verne
Nada ,se dirá.Nada, enhorabuena, a no ser por una linda mujer, que , por inverosímil que parezca, le hizo el más feliz de los hombres.
Y en verdad, ¿no se daría por menos que eso la vuelta al mundo?
"Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad"
Julio Verne
lunes, 13 de marzo de 2017
A CASINHA DA COLINA
Cuyo origen es todo un misterio. Esta canción aparece mencionada en "Mi planta de naranja-lima"
A CASINHA DA COLINA
Entre las palmeras altas
Cantan todas las cigarras
Al volverse de oro el sol.
Cerca se ve el horizonte.
En el jardín canta una fuente
Y en la fuente un ruiseñor...
A CASINHA DA COLINA
Tú sabes de dónde vengo,
De una casita que tengo;
Queda allá junto a un huerto...
Es una casa chiquita,
En lo alto de una colina
Y se ve el mar a lo lejos...
De una casita que tengo;
Queda allá junto a un huerto...
Es una casa chiquita,
En lo alto de una colina
Y se ve el mar a lo lejos...
Entre las palmeras altas
Cantan todas las cigarras
Al volverse de oro el sol.
Cerca se ve el horizonte.
En el jardín canta una fuente
Y en la fuente un ruiseñor...
domingo, 12 de febrero de 2017
EL NACIMIENTO DE MACONDO : "La Hojarasca"
De pronto, como si un remolino hubiera echado raíces en el
centro del pueblo, llegó la compañía bananera perseguida por la hojarasca. Era
una hojarasca revuelta, alborotada, formada por los desperdicios humanos y
materiales de los otros pueblos: Rastros de una guerra civil que cada vez
parecía más remota e inverosímil. La hojarasca era implacable. Todo lo
contaminaba de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de
piel y de recóndita muerte. En menos de un año arrojó sobre el pueblo los
escombros de numerosas catástrofes anteriores a ella misma, esparció en las
calles su confusa carga de desperdicios. Y esos desperdicios, precipitadamente,
al compás atolondrado e imprevisto de la tormenta, se iban seleccionando, individualizándose
hasta convertir lo que fue un callejón con un río en un extremo y un corral
para los muertos en el otro, en un pueblo diferente y complicado, hecho con los desperdicios de los otros pueblos.
…
Después de la guerra, cuando vinimos a Macondo y apreciamos
la calidad de su suelo, sabíamos que la hojarasca había de venir alguna vez,
pero no contábamos con su ímpetu. Así que cuando sentimos llegar la avalancha
lo único que pudimos hacer fue poner el plato con el tenedor y el cuchillo
detrás de la puerta y sentarnos pacientemente a esperar que nos conocieran los recién
llegados. Entonces pitó el tren por primera vez. La hojarasca volteó y salió a
recibirlo y con la vuelta perdió el impulso, pero logró unidad y solidez; y
sufrió el natural proceso de fermentación y se incorporó a los gérmenes de la
tierra.
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Día 1
30 DE JULIO DEL 2019 Y por fin decidí hablarte, ¿amor? los días habían pasado, sí, eran difíciles sobre todo desde la primera vez que te vi...
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Cuyo origen es todo un misterio. Esta canción aparece mencionada en "Mi planta de naranja-lima" A CASINHA DA COLINA Tú sabe...
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-Tengo derecho a saber quién es-dijo. Y entonces él se lo contó todo, sintiendo que se quitaba de encima el peso del mundo, porque estaba ...



